No se si les ha pasado algún fin de año que de repente no sienten la emoción del inicio de año, que muy al contrario
Lo primero que descubres cuando cambias de año es que sólo ha cambiado eso, el año.
Minutos antes de las uvas te sientes como un torero arrodillado frente al toril, sin saber lo que va a salir pero dispuesto, entre temeroso y valiente, a recibirlo a portagayola. Qué remedio. Entonces suenan las campanadas, suenan los taponazos de cava, te dan besos, los devuelves, y al poco rato te das cuenta de que todo está igual que el año pasado, dentro y fuera de ti mismo.
La tele repite los mismos programas -a veces con los mismos personajes-, el cel escupe similares mensajes, tus familiares y amigos pronuncian los semejantes deseos, y en la calle se repiten idénticos ritos: hay tipos que bailan con ridículos sombreritos de colores y jóvenes que beben desde el botellón gritando con júbilo "que sean felices este año nuevo", exactamente igual que la última del viejo. Tú tampoco eres distinto; si acaso, acaricias algún propósito que pronto abandonarás, y que también proyectaste el año anterior.
Para algunos el inicio de un nuevo año, puede significar que todo empieza, el ya famoso “borrón y cuenta nueva”. Sin embargo, no existe tal borrón, pues iniciamos el nuevo año con las deudas pendientes, con el mismo coche (a no ser que hayamos comprado uno nuevo), con el mismo esposo o esposa, con los mismos hijos y padres... Una serie de parámetros permanecen ahí, inmutables, y nos recuerdan, con nuestro nombre y apellido inmutables, que algo (o mucho) continúa, que recogemos el pasado y con él iniciamos la navegación incierta, y normalmente llena de esperanzas, del año nuevo.
Mucha literatura psicológica nos ha ido “condicionando” hasta el punto de creer que muchos de nuestros actos, incluso aquellos que creíamos más libres, más creativos, no serían sino consecuencia de la acción que el “inconsciente” sigue ejerciendo sobre nosotros, como un dueño y señor misterioso y tremendo de nuestro destino, por más que no nos demos cuenta de su poderío.
Frente a los que creen tener un folio en blanco cada año, y a los que creen que ya está todo escrito y fijado en nuestra psicología (o en el horóscopo, que viene a ser lo mismo), se contrapone una visión más serena y equilibrada del ser humano, una visión que deje su lugar a la historia sin negarle su puesto a la fantasía y creatividad.
Querida familia, en esta etapa de mi vida considero que el pasado sí nos condiciona, pero jamas nos esclaviza. Como decía un psicólogo, agudo crítico de Freud, los determinismos y condicionamientos no sólo no eliminan la libertad, sino que son como la gravedad que nos permite caminar (libremente) por la vida. Una visión realista debe hacernos comprender que hay que asumir con responsabilidad lo que somos y tenemos, las carencias y las cualidades, los fracasos y los éxitos anteriores, los cariños y los rencores, para, desde ahí, sin cerrar los ojos, preguntarnos con sencillez: ¿a dónde quiero llegar en este año que empieza? ¿Qué deberes he heredado del pasado? ¿Qué expectativas me rodean y orientan mis respuestas para el futuro?
Un año nuevo esta en pañales. Lo cogemos con el temor de quien coge a un recién nacido. Pero lo cogemos desde las canas, las arrugas y las cicatrices que nos han dejado los muchos o pocos años que hemos transcurrido en este planeta.
Jesús nos ha revelado que Dios es amor y que la vocación más grande de cada persona es el amor, desde nuestra familia podemos hacernos defensores de la dignidad humana y audaces constructores de la paz.
De esta manera quizá cuando empiece otro año nuevo, y volvamos los ojos a lo que fue el anterior, podamos respirar, con orgullo, al ver que algo ha mejorado, que el amor ha crecido y madurado, que la justicia ha sido más completa, que los rencores han empezado a ceder el paso a la generosidad del perdón.
Es por eso que vengo a dejales estas palabras de aliento: ADELANTE FAMILIA!!!! SIEMPRE ADELANTE... ADELANTE POR LOS SUEÑOS QUE NOS QUEDAN, ADELANTE PORQUE NO IMPORTA LA META, LO IMPORTANTE ES EL CAMINO A SEGUIR... por lo que podemos trazar planes atrevidos, hacer propuestas de superación y de conquista. Desde lo que somos y tenemos, para que seamos un poco más y hagamos a quienes viven a nuestro lado un poco más felices.
Al comienzo de este año 2008 en el que seguramente habra peligros y problemas, con el corazón lleno de esperanza, confío mi constante oración por todos ustedes que son mi familia, así como todo mi cariño para ustedes que se merecen lo mejor hoy y siempre.
Jan 8, 2008
8:20 AM